Murindó, el pueblo destruido por terremoto que lleva tres décadas esperando un traslado

Noticias extraída del Periódico El Tiempo el 2 de septiembre de 2023

“Este municipio fue prácticamente destruido por el sismo del 18 de octubre de 1992”, le informó al país el Instituto de Investigaciones en Geociencias, Minería y Química de Colombia (Ingeominas), quien reportó cómo las pocas construcciones en concreto que habían resistido al temblor del día anterior se habían ido al suelo, dejando solo en pie el laboratorio del colegio.

La fuerza de la naturaleza tumbó sin misericordia el Palacio Municipal, la oficina de teléfonos, la oficina de Rentas Municipales y causó daños considerables en el Hospital local, una estructura nueva que no se había inaugurado, desplome del techo de la iglesia, hundimiento y ruptura del piso del parque principal.

Aunque el movimiento telúrico por fortuna no dejó víctimas fatales, sí heridas abiertas y profundas que tres décadas después no han sanado a causa del traslado que hicieron las autoridades departamentales de la población a un campamento que Maderas del Darién, a orillas del río Atrato, con la excusa de que su estancia allí sería temporal.

Las mujeres y los niños fueron llevados en el helicóptero de la Gobernación de Antioquia, mientras que los demás llegaron en embarcaciones cargadas de cartón y plásticos. 

De ese traslado temporal ya se cumplieron tres décadas y, aunque en la Asamblea de Antioquia se aprobó la Ordenanza 03 del 16 de marzo de 2018, donde se ordena la reubicación de la cabecera municipal a un paraje llamado los Playones, para dar origen al nuevo Murindó y con ello una vida digna para los pobladores, lejos de las inundaciones que los atormentan año a año, hasta ahora en el sitio no se ha movido una palada de tierra.

La zona de reubicación fue aprobada por ordenamiento territorial y consenso ciudadano a unos 15 kilómetros de El Guamal, como se llama el terreno donde han permanecido desde finales de 1992 y comienzos de 1993.

 

Andrés Mesa, diputado de Antioquia, quien ha estado pendiente a la ordenanza y su aplicación, manifiesta que hoy no hay ningún avance sobre la reubicación de la población, lo que se constituye “una promesa incumplida de todos los gobernadores”.

Explica el diputado que la Universidad de Nacional hizo un estudio para la reubicación, análisis que viene desde el año 2019, donde se estableció que por parte del municipio se tenía claro hacia dónde había que llevar la cabecera municipal.

“Es un tema que es muy doloroso porque son cinco mil personas que siguen allá esperando que algún día los reubiquen”, expresó el diputado.

El lugar donde fueron llevado los murindoseños durante la gobernación de Juan Gómez Martínez está entre los ríos Atrato y Murindó, lo que hace que cada vez que hay invierno, los ríos se crecen y el agua entra como Pedro por su casa para inundar todo lo que encuentra a su paso.

A este problema se le suma que, al estar en una zona de alto riesgo, es imposible invertir recursos en estructuras como el hospital o colegio, “porque como el municipio lo vamos a reubicar, entonces, para qué invertir si lo vamos a tener que reubicar. Esa ha sido la excusa de todos los gobernadores de Antioquia”, concluyó el diputado.